Buceo

¿Cuándo empezó el ser humano a bucear?

Queremos hablar de historia, y es que el buceo como tal nació mucho antes de lo que muchos pensamos. Aunque es verdad que los equipos, ordenadores de buceo, bombonas de aire y demás accesorios son un invento reciente, el ser humano empezó a bucear ya en la antigüedad. No contaban con todas las herramientas y los conocimientos que tenemos ahora, pero fueron los precursores de este gran deporte.

 

Buceo en la antigüedad

No es una sorpresa cuando decimos que siempre nos hemos sentido atraídos por las profundidades y por lo que esconde el fondo marino. De hecho, se han encontrado joyas y piezas de nácar con más de 4500 años de antigüedad, lo que nos indica que en aquél entonces, la humanidad ya hacía inmersiones en el mar.

Si hablamos de algo un poco más actual, existen obras de arte que datan el siglo IX antes de Cristo donde podemos ver a un rey persa buceando cuyo sistema de respiración es un simple saco de aire con una boquilla.

Y, no nos olvidemos de culturas como Japón, India, Sri Lanka o Corea, donde siempre ha existido la recolección de perlas y ostras. Esta recolección se hacía realizando inmersiones a pulmón, que viene a ser la apnea, y es por eso que las personas que se dedicaban a ellos tenían una capacidad pulmonar mucho mayor que el resto.

Por último, cabe mencionar la tradición de las “haenyeo”, que sigue vive hoy en día, aunque en menor medida gracias a los avances técnicos y tecnológicos que han habido en el mundo del buceo. Se trataba de mujeres de Japón y Corea que buceaban a más de 20 metros de profundidad sin ningún tipo de equipo de buceo o de aire comprimido para recoger ostras. No dejaba de trabajar ni siquiera cuando estaban embarazadas.

 

Los primeros buceadores

A la hora de hablar de los primeros buceadores que no practicaban la apnea, tenemos que remontarnos al imperio griego y romano, donde los ejércitos empezaron a entrenar a esos buceadores con dos fines, el de saqueo de naufragios y el de asalto, aunque las posibilidades del mismo eran muy limitados en la época. 

El primer invento fue “la lebeta”, una campana que se sumergía en el agua y les permitía a los buzos tener un punto donde podían reponer el aire de sus pulmones mientras hacían la inmersión. Aristóteles alteró el invento haciendo una versión de cristal, lo que les permitió a los griegos ver con más claridad en el fondo submarino.

Posteriormente siguió la carrera de investigar cómo mantener a las personas más tiempo bajo el agua y el siguiente avance fue el uso de un tubo para que los buzos pudieran respirar aire bajo el agua. Si bien les faltaba visibilidad submarina, también encontraron una solución temporal a ello. Esos buzos llevaban consigo una esponja impregnada de aceite y, una vez en el fondo marino, la mordían. Esto expulsaba el aceite que, durante unos instantes, y gracias a las distintas densidades con el agua, les cubría la cara y los ojos y les permitía ver un poco mejor.

Con todos estos avances, los buzos empezaron a formar parte de los ejércitos y se usaban para incluso transportar mercancías bajo el agua para evitar ser vistos por el enemigo durante las guerras.

Buceo en la Edad Media

En esa época incluso Leonardo da Vinci se interesó por la exploración del fondo submarino y trabajó en soluciones para poder traer aire desde la superficie hasta el buzo. Inventó una especie de traje de buceo con aletas en los pies y las manos y una capucha con un tubo que le permitía al buzo respirar indefinidamente. No obstante, el invento más utilizado seguía siendo una campana. Una curiosidad del invento de Leonardo fue que la capucha estaba dotada de púas para proteger al usuario de los peces.

Siglo XIX

Llegamos al momento de los grandes avances en lo que se refiere al mundo del buceo. August o Augustus Siebe, un ingeniero alemán, consigue reducir el tamaño de la campana y lo convierte en un casco. Además, años más tarde inventa el traje impermeable, que es el precursor de los trajes de neopreno que se usan hoy en día a la hora de aprender a bucear y de hacer buceo recreativo.

Otro de los avances clave para conocer todo lo que el mar esconde viene de la mano del español Isaac Perol, que inventa el submarino.

Por último, Auguste Denayrouze y Benoit Rouquayrol inventan un sistema que lleva el precursor de la bombona de aire, aunque a estas alturas aún no permitía mucha autonomía y no dejaba que los buzos estuvieran sumergidos grandes cantidades de tiempo.

Siglo XX

Teniendo en cuenta todos los avances y descubrimientos del siglo anterior, no es de sorprender que este es el siglo en el que aparecen los equipos de buceo modernos. Le Prieur usa por primera vez una botella metálica llena de aire y una máscara facial para facilitar la visión submarina. Eso sí, este equipo daba 15 minutos de buceo en profundidades menores de 15 metros.

El año clave de este siglo fue el 1943, cuando el ingeniero Emile Gagnan, el marino Jacques Yves Cousteau y un joven deportista Freédéric Dumas probaban por primera vez la escafandra autónoma en la Costa Azul. Era el primer aparato con un regulador de presión, que suministraba el aire a presión ambiente y por fin permitía el buceo a grandes profundidades. Esta escafandra es lo que ha ido evolucionando al despertar el interés de varias personalidades importantes en el mundo de la ingeniería y la ciencia. Se ha ido adaptando y mejorando hasta convertirse en el traje de buceo que se utiliza hoy en día para cualquier curso de buceo.

 


 

Como puedes ver, la historia del buceo está llena de intentos, inventos, errores, locuras y grandes avances. Hoy en día el equipo de buceo sigue evolucionando para ofrecerte una mejor experiencia. No obstante, los que nos centramos en disfrutar de este deporte, sólo podemos dar las gracias por todas las investigaciones y hacer lo que mejor sabemos, sumergirnos y descubrir el fondo marino. Descubre todos los cursos PADI Open Water que tenemos disponibles para embarcarte con nosotros en la aventura de tu vida.

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