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¿Cómo es la experiencia de bucear por primera vez?

La iniciación al buceo siempre es algo que da mucho respeto. Es más, esa sensación de probar algo nuevo en un entorno desconocido, además de hacer que nuestra adrenalina suba por las nubes, también es el principal factor por el que la gente nunca llega a probar este deporte tan increíble.

Siempre que hablamos de bucear por primera vez, nos referimos o bien a un curso PADI Open Water o a un bautizo de buceo. Ambos son puertas de entrada al mundo del buceo, pero con diferencias sustanciales tanto en el nivel de técnica como en la intención de la persona.

Podríamos decir que un bautismo simplemente pretende que pruebes lo que es el buceo, suele ser una inmersión extremadamente controlada, a una profundidad muy limitada y donde tú vas más de turista que de buceador. El curso de buceo PADI Open Water, en cambio, implica una parte teórica y otra práctica, donde se te obligará a estudiar un poco y practicar, primero en una piscina y después en aguas abiertas, para convertirte en buceador o buceadora en papel. 

La mayoría de escuelas de buceo ofrecen las dos opciones. Y, aunque está claro que vas a disfrutar escojas lo que escojas, siempre se te recomendará el PADI Open Water Diver, ya que es un curso que va a abrirte muchos nuevos horizontes y te permitirá ver mucho más allá de lo que permite un simple bautizo.

Pero, no estamos aquí para explicar la diferencia entre las diferentes maneras de aprender a bucear, sino de las sensaciones que vas a vivir la primera vez que te pongas el equipo de buceo y empieces la inmersión. Realmente será un momento de muchísimas emociones y pensamientos.


Momento pre-inmersion

Nervios y adrenalina

Como te podrás imaginar, la primera vez estarás con nervios por entrar en un entorno que no has “pisado” nunca. Es totalmente normal, ya que nunca habrás estado tiempos prolongados bajo el agua, nunca habrás estado con tanto equipo puesto y, mucho menos, en un sitio donde tienes que olvidarte de casi todo y aprender a desenvolverte de una manera muy diferente.

Es una sensación que hemos tenido todos y que recordamos con mucho cariño, esa emoción. Normalmente no suele durar mucho, si no que desaparece una vez te metes en el agua y compruebas que te sientes bien, puedes respirar perfectamente y que todo está bajo control. Además, los instructores de buceo que enseñar a buceadores principiantes ya conocen la situación y te acompañarán en todo momento para que veas que no hay peligro y que puedes estar increíblemente a gusto si sólo te relajas.

Calor e incomodidad

Otra sensación que nos acompañará hasta que nos metamos en el agua, será la de estar acalorados y algo incómodos con el equipo de buceo puesto. En tu curso de buceo te lo explicarán varias veces, pero ese equipo no está hecho para estar en la superficie, así que es natural que no te sientas del todo a gusto. 

Al igual que el punto anterior, verás que todo desaparece en cuanto vayas al agua. Recuerda que todo el peso que llevarás encima no pesará en absoluto una vez estés flotando. Es más, te ayudará a flotar a ti, así que será un poco como estar en brazos. Además, estarás a la temperatura justa, que es de lo que se encarga el “neopreno” o el traje de buceo.

Dudas

Aunque hayas hecho la teoría online y todos los ejercicios prácticos de tu curso Open Water, te invadirán las dudas y empezarás a pensar que no te acuerdas de nada o que no sabes como usar el equipo de buceo correctamente. Nada más lejos de la realidad… Te acuerdas de todo, así que respira y no te preocupes!


El buceo por primera vez

Una vez hayas saltado al agua y empiece tu inmersión, verás como todas esas sensaciones de nerviosismo y dudas se disipan y dan paso a una cosa totalmente nueva. Allí es donde tu iniciación al buceo empezará y donde dirás “esto es lo mío”.

Estás en tu ambiente

El calor y la incomodidad de los que hablábamos antes desaparecerán, dando paso a una sensación de no llevar nada y simplemente estar flotando mientras te sujeta tu equipo de buceo.

Todo funciona

Verás que puedes respirar cómodamente bajo el agua, que todo está controlado, que tu instructor de buceo vigila que todos estéis bien y que te acuerdas perfectamente de cómo funciona cada parte de tu equipo de buceo.

El agua te calma

Mientras te vas relajando y todas tus dudas se esfuman, empiezas a respirar más lento y a fijarte más en todo lo que te rodea y las maravillas del mundo submarino. Disfrutas más del entorno, flotas en la ingravidez de las aguas abiertas y simplemente disfrutas de las vistas y las sensaciones que te da el buceo.


El momento clave de cualquier curso de buceo es la primera inmersión en aguas abiertas, que es el punto de inflexión donde todos tus miedos y dudas se transforman en sensaciones de calma, paz y donde empiezas a disfrutar de lo que estás haciendo.

Es una experiencia que todos recordamos con muchísimo apego, ya que las sensaciones que se viven en la primera inmersión son inolvidables. Verás que al momento de salir pensarás que sólo han pasado 10 minutos y no casi una hora y querrás volver a bajar.

Como dato curioso, entre el 80% y el 90% de las personas que hacen un bautizo de buceo quieren seguir con el curso de Open Water Diver al volver a la superficie. Entonces, ¿te animas a probar? En Brave Divers tenemos de todo, cursos adaptados a cualquier nivel, bautizos y mucho más. Además, si tienes dudas o no sabes por dónde tirar, te asesoramos sin ningún compromiso ya que la experiencia del buceo empieza en el momento que tú tomas la decisión de probarlo.

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